viernes, 8 de enero de 2010

Michael Moorcock cumple 70 años ( III )

(67.
"A la orilla del mar se congregaban galeras antiguas, muy bajas, de varios colores claros que destacaban contra el azul casi negro de las aguas. Luego había una batalla."
Juan-Eduardo Cirlot, 88 sueños.
Ilustración de Rodney Matthews.)

(...)

Así ha continuado su carrera este extraño inglés, moviéndose en territorio de prestigios resbaladizos, pero escogiendo él mismo su propia trinchera; saltando de la literatura popular a la más consciente de sí misma, y de ella al rock y al cómic. Hasta llegar a los años 80, su obra no hubiera pasado de ser una brillante y original contribución a la literatura juvenil de aventuras (dejando aparte la serie de Cornelius). Pero a partir de obras como El perro de la guerra y el dolor del mundo, de 1981, sorprendente mezcla de lo fantástico con la novela histórica fielmente ambientada en la guerra de los treinta años, Moorccok va a cambiar de estilo. Porque es justamente su conciencia estilística la que se afina, abandonando la agilidad excesiva, la rapidez vertiginosa de prosa llana con la que nos guiaba hacia la aventura o la maravilla.
Surgen así las filigranas prerrafaelistas que son La fortaleza de la Perla (1989) y La venganza de la Rosa (1991), novelas coloristas donde bullen peregrinas alegorías y que fueron añadidas al ciclo de Elric de Melniboné. La prosa de Moorcock se torna compleja y alcanza una alta sutileza poética, al mismo tiempo que los escenarios se animan con una nueva vida simbolista. Las convenciones del género se diluyen y la imaginación del novelista descubre nuevos mundos dentro de sus mundos visionarios, y hace sentir al lector que en ellos todo es posible. De este modo, Michael Moorcock ha sabido reinventarse a sí mismo, haciendo surgir un nuevo escritor del cascarón del anterior.
Entre el 2000 y el 2005 se ha publicado en inglés una nueva trilogía de Elric (The Dreamthief's Daughter, The Skralling Tree y The White Wolf's Son), mientras que King of the City (publicada en el 2000 y secuela de Mother London, de 1988) o The Vengeance of Rome (2006) reinciden en la vena más realista del escritor.
Moorcock siempre fue muy consciente de escribir en la era de la imagen y de haber saltado a la fama en el apogeo del audiovisual, una época en que la atracción de los instintos más fantasiosos del público se orientaba más hacia los medios audiovisuales que hacia lo literario. La parte más extensa de su obra, la que le ha dado el lugar que ocupa en el género fantástico, posee la fluidez descriptiva y la escueta rapidez en la presentación de los hechos propias del cine o del cómic. Sólo a partir de esta década de los 80 surge el Moorcock más conscientemente estilista, con descripciones morosas y pausadas, argumentos enrevesados, tramas laberínticas y significados complejos. Pero no es éste el Moorcock que fascinó a los lectores en los 70 y dio a su autor la fama, aunque sí sea el más valioso. Él mismo se autodefine como heredero de una tradición victoriana, y su relación con el lector se basaría en estos parámetros ideales, a los que ejemplifica con el vínculo que unía a Dickens con su público. Estaríamos aquí ante un Dickens fundido con H.G. Wells y sobre todo con William Morris. Y ello a pesar de que, como él mismo también señala, las novelas de Cornelius sean deliberadamente posmodernas. Con esa herencia victoriana, al menos en lo que tenía de especial relación de los escritores con el lector, se identifica más que con la moderna de Joyce-Pound-Beckett, según sus propias palabras, donde es el lector quien ha de esforzarse por alcanzar al autor y aceptar sus difíciles reglas de juego; y de tal herencia decimonónica provendría también toda la rica carga prerrafaelista de su estética última. Lamentablemente, en España, la crítica literaria no ha detenido la atención en esta última fase de su escritura, y ha permanecido por estas latitudes la imagen del novelista que nos había proporcionado su éxito anterior. Y además de esto, al contrario que en Italia y en Francia, Moorcock nunca ha sido en el pasado un éxito rotundo de ventas en España.
A este respecto convendría llamar la atención sobre un punto. Uno de los aspectos más significativos del escritor británico y en el que sus admiradores (especialmente los anglosajones) apenas reparan, es que Michael Moorcock no sólo es un representante máximo de un género literario, sino que es a la vez la consciente parodia del mismo. En sus obras más conocidas (libros de Corum y de Elric) podemos advertir hasta qué punto juguetea con las expectativas y las poses habituales del fantástico, aun cuando más serios parecen la narración y los personajes puestos en juego. La fantasía llega a ser, de este modo, consciente y deliberadamente ridícula. Y en esto estriba su auténtica originalidad y no en sus universos paralelos, ni en la ambigüedad ética de sus enfrentamientos entre Ley y Caos, o en las intersecciones entre unas sagas y otras. A todo ello se une la irónica distancia respecto a sus propias creaciones que tanto en el interior de la obra como en su vida personal, en su faceta de editor, y en entrevistas y consideraciones críticas, ha sabido mantener Moorcock toda su vida.

José María Valverde comparó Orlando furioso, la obra de Ludovico Ariosto, con el cómic (donde cada octava real correspondería con una viñeta): así puso de manifiesto, sin apercibirse de ello, la cercanía de mucha cultura considerada popular con las fantasías manieristas de otros tiempos. Ya que éstas eran manieristas porque ya no surgían del mito, sino que lo evocaban juguetonamente a la vez que lo reelaboraban con nostalgia, precisamente como hizo Ariosto.
Desde una perspectiva literaria seria, Moorcock se nos presenta como un legítimo heredero de Ludovico Ariosto.

(Continuará...)



(Moorcock representado en ambiente victoriano por su amigo Jim Cawthorn. Parece el mismo William Morris...)





(Existe incluso un parecido físico con ARIOSTO, tal y como lo retrató Tiziano en este famoso lienzo.
"No... Plutarco no ha mentido. Y Ariosto, menos que nadie."
Ernst Jünger)

2 comentarios:

Hidalgo de las Antipodas dijo...

Excelente blog, me gusta el estilo y el contenido.
Soy de Argentina y vengo llevando adelante un blog que se ha transformado en una red de Cultura Disidente quizas quieras integrarla.

www.culturantipodas.blogspot.com

Un saludo Disidente

Ángel Sobreviela dijo...

Gracias por la visita, Hidalgo. Acepto todo tipo de lectores e invito a leerme a todo el que lo desee.
Mucha suerte con tu blog,
aunque es comprensible que no pueda compartir en bloque todas sus posiciones estratégicas de combate intelectual.
Saludos disidentes.